Capítulo 37

La velada termina tan tarde que no nos queda más fuerza para hacer absolutamente nada, así que Aike y yo nos quedamos dormidos abrazados, como ya lo hemos hecho por dos noches.

Entonces me despierto en mitad de la noche, con las energías renovadas y unas ganas urgentes por el cuerpo que está pegado a mi espalda, así que paso mi mano por la virilidad de Aike, esperando que también se haya recargado de energía y encuentro que es así, porque se longitud empieza a despertar con mi toque.<

Johana Grettel

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