Gabriel no le contestó; en su lugar, llamó a una enfermera para que la hiciera salir.
Jimena, por supuesto, se negó a irse. Si no podía tener a Gabriel, se aseguraría de que Regina tampoco lo tuviera.
—Gabriel, ¡Regi ni siquiera te quiere! Está contigo solo para vengarse de mí, ¡no deberías caer en su trampa!
Jimena sacó el celular y, frente a él, reprodujo la grabación.
La enfermera también lo escuchó todo e, incómoda al notar que los pacientes de afuera se asomaban y comenzaban a impacientarse