No le entusiasmaba la idea de volver a intimar con él, sobre todo porque apenas habían pasado unos días desde la última vez. Pero no tenía opción. Había ayudado a Sebastián a terminar su contrato, así que tenía que cumplir con su parte del trato.
Regina prefirió ignorar la situación y, tomando el control remoto, encendió la televisión. Cambió de canal varias veces, pero ningún programa lograba captar su atención. Inevitablemente, regresaba el recuerdo vergonzoso de aquella mañana, de los dos aco