Creía que él pediría comida a domicilio. Mientras ella estaba perdida en sus recuerdos, Gabriel preparó una cena completa y la sirvió en la mesa.
—Ya está listo.
Regina se levantó con incertidumbre y se acercó. Sobre la mesa había costillas, arroz a la mexicana y calabazas guisadas, y todo se veía bastante bien.
—Siéntate.
Gabriel sirvió arroz en dos platos y le puso uno enfrente. Regina no quería cenar con él, pero eso era mil veces preferible a tener que intimar con él.
Así que se sentó. Regre