Regina tuvo que dejar el celular a un lado y se fue a bañar. No dejaba de sentirse inquieta; le preocupaba que a Sebastián le hubiera pasado algo.
No tardó mucho en la ducha. Cerró la llave, tomó una toalla y se secó el pelo y el cuerpo sin mucho cuidado. Luego, se envolvió en una bata y salió del baño.
Con el pelo todavía empapado cayéndole sobre los hombros, lo primero que hizo fue revisar el celular. No le había devuelto la llamada.
Abrió redes sociales y vio el nombre de Lilia Rivas en las t