Regina tuvo que dejar el celular a un lado y se fue a bañar. No dejaba de sentirse inquieta; le preocupaba que a Sebastián le hubiera pasado algo.
No tardó mucho en la ducha. Cerró la llave, tomó una toalla y se secó el pelo y el cuerpo sin mucho cuidado. Luego, se envolvió en una bata y salió del baño.
Con el pelo todavía empapado cayéndole sobre los hombros, lo primero que hizo fue revisar el celular. No le había devuelto la llamada.
Abrió redes sociales y vio el nombre de Lilia Rivas en las tendencias. Lilia era la hermana de Sebastián, fallecida hacía muchos años.
A raíz de que Sofía publicara fotos de la infancia de Sebastián donde también aparecía su hermana, alguien había subido a la red una foto antigua de Lilia en el hospital. Regina vio la imagen. Mostraba a una niñita con la cabeza rapada, sentada en la cama de un hospital, que miraba a la cámara con timidez. Al observarla con atención, se notaba que sus rasgos se parecían mucho a los de Sebastián, pero estaba tan delgada qu