Alicia le pidió a Sebastián que llevara a Regi a casa, porque ella tenía otros compromisos por la tarde. En el camino de regreso apenas hablaron. Sebastián estacionó el auto frente al edificio donde vivía Regina.
Se quitó el cinturón de seguridad, pero no bajó. Se giró hacia él.
—¿Hay algo que quieras preguntarme?
—¿Te refieres a lo de tu exesposo?
Ella emitió un suave sonido de afirmación.
—Eso es parte de tu pasado. Ya te dije que no me molesta.
Esperó un momento y, al ver que él no añadía nada más, abrió la puerta y bajó del auto. Caminó sin prisa hasta la entrada del ascensor, pero en ningún momento la llamó.
Eso la dejó con desánimo.
***
Dentro del auto, Sebastián repasaba mentalmente la imagen de aquel hombre distinguido y elegante que acaparaba la atención a donde fuera. Así que él era el exesposo de Regi.
Con razón había chocado contra su auto. La forma en que la miraba mostraba una posesividad inconfundible. Estaba seguro de que ese tipo no tenía intención de dejarla ir. ¡Así