Sebastián la atrajo hacia sí en un abrazo fuerte, estrechándola contra su pecho. Regina pudo sentir su inquietud. Levantó una mano y le dio unas palmaditas suaves en la espalda.
—¿Pasó algo?
—¿Mi mamá vino a buscarte?
Regina se sorprendió.
—¿Cómo te enteraste?
—Me dijo Leo.
Resulta que Gloria había querido que Leo la ayudara a convencer a Sebastián de terminar con Regina. Después de todo, él trabajaba para su hijo y si dejaba de ser una estrella, tampoco le convenía a él. Leo le dio el avión por teléfono y, en cuanto colgó, le contó todo a Sebastián.
En cuanto supo que su madre había buscado a Regina, fue a verla. Tenía pánico de que lo dejara. Antes de que ella pudiera decir algo, él se apresuró a hablar.
—Regina, ya te lo había dicho, mis decisiones las tomo yo. Nadie más se mete. Por favor, no le hagas caso a gente que no importa. Te juro que no vas a volver a verla. No termines conmigo, ¿sí? Por favor.
Sus últimas palabras lo hacían ver vulnerable con una súplica que no pudo oculta