Capítulo 546
Ricardo Solís se metió a la cama después de bañarse y apagó la luz. Su esposa se dio la vuelta en la cama, pero al poco rato volvió a girarse hacia él y suspiró.

Ricardo rio entre dientes.

—¿Otra vez pensando en lo de nuestro hijo?

—¿Y yo para qué voy a estar pensando en ese malagradecido? Ya le dije que para mí es como si no existiera. Si se queda solo toda su vida y no tiene quién lo cuide, es su problema, no el mío.

Ricardo sabía que su esposa solo era dura por fuera, así que intentó consolar
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