Él le entregó su tarjeta de presentación.
Regina la tomó y le echó un vistazo. El bufete de abogados le resultaba bastante familiar. Recordó que el licenciado Vargas, el abogado que su madre le había recomendado, parecía ser de ese mismo bufete.
Levantó la mirada.
—Mi mamá insistió en que viniera. No estoy buscando empezar nada, así que la comida va por mi cuenta, en serio lo siento.
Él sonrió amablemente.
—Para serte sincero, esta también es mi primera cita arreglada. A mi edad, mi madre ya me