Verónica notó el silencio de Regina y adivinó de qué se trataba.
—Pues ve, ¿qué pierdes? Piensa que solo es una comida. Nuestros papás nada más nos los presentan, pero ya somos adultas, nosotras decidimos si queremos algo más o no. Mira, mi mamá me presenta a alguien y, si no le digo que sí, me marca diario para molestarme. Pero si voy y no me gusta, ya no me dice nada. Así al menos me deja en paz unos días.
Después de publicar la vacante, Verónica preparó un café y se lo llevó a Regina, mientra