—No, con nadie…
—A ver, ¿qué te traes?
Regina era pésima para mentir. Andrea, al verla así, supo de inmediato que le ocultaba algo.
—¿No me digas que de verdad andas estrenando novio?
Si no, ¿por qué saldría tanto últimamente?
Regina apenas abrió la boca para explicarse, pero antes de que pudiera articular palabra, Andrea la interrumpió:
—¡A ver, suéltalo ya! Si te atreves a mentirme, ¡te dejo de hablar, eh!
Regina se quedó sin palabras.
Claro que Andrea no iba a dejarle de hablar en serio.
Pero