Él se prometió que, de ahora en adelante, consideraría más los sentimientos de ella y no volvería a hacer nada que la hiciera infeliz.
Pero Gabriel nunca imaginó que Regina se marcharía. Nadie sabía a dónde había ido, y Andrea se negaba a decírselo.
Más tarde, por boca de su madre, se enteró de que se había ido de viaje para despejarse.
Él pensó que se iría unos días, o a lo mucho un par de meses, y luego regresaría. Pero pasó medio año, luego un año entero…
La veía visitar un lugar tras otro. E