Capítulo 322
Solo de pensarlo, se sintió muy molesto.

Gabriel estacionó el carro y, a pesar de todo, cargó a Mónica en brazos para subirla a su departamento.

Abrió la puerta con la tarjeta de la habitación y la dejó sobre la cama. Ya se iba cuando ella se le aferró al cuello y, de pronto, sus labios, torpes y desesperados, buscaron su cara y su boca sin orden ni razón.

La apartó de un tirón, con una mirada amenazante.

—¿Qué crees que haces?

Recordó las palabras de Jimena: Regina había usado esas mismas artim
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Imelda Aguirrehay noooo por qué pobre Regina cuando no s chana es juana
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