El cuerpo de Gabriel se tensó. Bajó la mirada y se encontró con la dureza en los ojos de Regina; tragó saliva y dijo en voz baja:
—Aún no terminamos el trámite.
—Pero es solo cuestión de tiempo para que nos den el papel. De ahora en adelante, yo no me meto en tu vida, y tú no te metes en la mía.
Regina forcejeó para zafarse.
Enojado, él terminó por soltarla. Vio cómo se iba con Maximiliano y subía a su carro.
Sintió cómo se le venía el mundo encima.
***
Maximiliano detuvo el carro en un semáforo