—¡Qué tonterías estás diciendo!Alicia no podía creer lo que oía de su hijo. Conocía perfectamente el carácter de Regi, mejor que nadie.
Cada vez que esa muchacha estaba cerca de Maximiliano, la ilusión y el cariño le brillaban en los ojos, eran imposibles de disimular.
—Mamá, si no me crees a mí, que soy tu hijo, ¡pregúntale a ella!
Las miradas de los presentes convergieron en Regina.
Aunque no quería decepcionar a Alicia, tampoco deseaba seguir enredada con un patán como Maximiliano.
—Alicia, y