Tras aquella breve conversación, Leo puso el coche en marcha y ambos se dirigieron hacia la mansión.
Si bien Camila quería saber todo, absolutamente todo, sobre Alex y su pasado, así como también qué lo había motivado a querer vengarse de su padre y de ella, no podía negar que su estómago estaba completamente vacío. No había probado bocado desde la noche anterior y no podía permitirse continuar así después de lo que había pasado y de la droga que le habían suministrado en la bebida. No podía pe