CAPÍTULO 57 – Refugio inesperado.
—¿Leo? —preguntó Camila, abriendo los ojos de par en par.
En efecto, se trataba de Leo Smith, el mejor amigo de Alex, quien se encontraba junto al Mustang, mojándose por la lluvia, mientras la miraba con las cejas en alto.
—¿Dónde vas con esta lluvia? —inquirió, cerrando la puerta del coche y acercándose a ella—. ¿Y qué son estas maletas? ¿Estás bien?
Camila lo miró con desconfianza. ¿Podía confiar en él? No lo sabía, pero, dado el estado en el que se encontraba, no se lo pensó demasiado cuando