Esa misma noche.
Camila aún se sentía ofuscada por el encontronazo que había tenido con Irina y se sentía angustiada por lo que aquella mujer sabía. No la conocía y no sabía de qué era capaz de hacer con esa información.
Desde que se había metido en el vestidor, después de la respuesta que le había dado, el corazón le latía con fuerza, producto de la ansiedad que le producía el miedo y la incertidumbre de no saber cuáles serían sus siguientes pasos.
Ahora no solo tenía que preocuparse por lo qu