CAPÍTULO 31 – Determinación y oscuridad.
Al leer esto, el corazón de Camila comenzó a latir descontrolado. ¿Qué significaba aquello?
Rápidamente, con manos temblorosas, abrió el correo y descargó la fotografía.
Acto seguido, abrió el archivo y su corazón le dio un vuelco, mientras las lágrimas, que había intentado contener, comenzaron a rodar por sus mejillas.
La fotografía mostraba a su esposo en un restaurante…, besando a… ¡Irina!
—¡Maldito! —dijo con la voz estrangulada por el llanto—. ¡Eres un maldito!
Sabía que él no la amab