Tenía que ser una mala broma, piensa Dorian al ver la estúpida invitación en sus manos. Su ex prometida se iba a casar y no solo eso sino que lo había invitado a su maldita boda.
—¿Me estas escuchando, Dorian?—pregunta Thomas molesto.
Dorian de mala manera guarda el teléfono en el bolsillo de su pantalón.
—Te estoy escuchando, papá—dice mirándolo a la cara—. Estamos acá para convencer a Maldonado de invertir con nosotros.
—¿Entiendes lo importante que es esto, verdad?—le pregunta Thomas más rel