Alex se extrañó de que llamaran a la puerta de su habitación porque no había pedido nada y a esa hora, pero igual fue a abrir distraída en sus pensamientos.
Cuando levantó la mirada y vio a Manuel frente a ella, sintió que la tierra se abría bajo sus pies y se la tragaba. Agitada trató de cerrar la puerta, pero Manuel lo impidió con muy poco esfuerzo.
La joven aceptó que había sido un error abrir sin ver quién era y resignada, se alejó de la puerta. Manuel entró y cerró tras él.
—¿Por qué estás