Manuel condujo aprisa en dirección al hotel y al llegar, la app mostraba aún el teléfono de Isis en el lugar.
Alex se dirigió a la recepción y habló con la empleada. Con una sonrisa y mirando a la chica a los ojos, le habló de modo casual.
—Buenas noches, señorita…¿la habitación de Isis Alvarado? Ella me espera. Vengo a buscar a mi hija, Isis la está cuidando.
Mientras Alex distraía a la recepcionista, Manuel tomaría el elevador y subiría hasta la habitación. No podían permitir que le alertaran