Todo lucía perfecto, el tiempo transcurría y Alex se sentía casi feliz. Tenía a Manuel a su manera y tenía a Becca.
Había decidido continuar durmiendo en su habitación y cuando sentían el deseo de estar juntos, se quedaban en cualquiera de sus dormitorios. En ocasiones amanecían abrazados, otras, Alex volvía a su habitación en silencio mientras Manuel dormía.
Se habían adaptado a ese sistema, parecían una pareja casi normal, excepto cuando Alex era asaltada por el sueño de sentirse amada. No er