Conversaban y se burlaban uno del otro todo el tiempo, hasta que Alex decidió sentarse junto a la fogata y mirando el fuego, se dejó absorber por sus pensamientos. Manuel recogía los restos de alimentos para alejarlos del campamento y no correr el riesgo de que el olor atrajera animales salvajes. Cuando terminó, se volvió a mirar a Alex y la vio absorta en el fuego.
—Viendo esa mirada psycho que traes, creo que mejor apago la fogata, no sea que surja en ti una loca que se quiera lanzar al fuego