CAPITULO 5 DECISIONES

Alejandro me mantuvo ocupada toda la mañana, iba y venia, me pedía documentos y tenía que dárselos rápidamente. Creo que desde que trabajaba para él, nunca había caminado tanto por la oficina.

- Hermano ya tengo el presupuesto que me pediste- dijo Armando entrando a su oficina - Hola Sofía. - me saludó - ¿tendrás tiempo de cotejar las reuniones?, ya vi que mi hermano te tiene como esclava.

- Solo hace lo que tiene que hacer - respondió Alejandro.

- Podemos revisarlo a la hora de comer, es el único momento que tendré libre, Señor Armando.

-¡Perfecto! pedimos algo y me ayudas.

- No creo que pueda, tenemos un almuerzo de trabajo - dijo Alejandro.

- Señor Rivera, no tenemos nada programado. El almuerzo es la próxima semana.

-¿Ah si? debes ponerme mejor al tanto, Sofía - exclamó molesto.- para eso te pago, supongo que puedes quedarte a terminar sus pendientes.

*

Llegó la hora de comer, entré a la oficina de Armando, y ya habia pedido comida, lo que me sorprendió.

Me atreví a quitarme los tacones, estaba muy cansada. Armando llegó con unas botellas de agua.

- Si quieres puedes quitarte los zapatos - dijo divertido.

- Lo siento, no quise . . .

- Es broma, preciosa - se sentó frente a mí, levantó mi pie, y empezó a masajearlo, se sentía tan bien.- El otro, por favor- pidió, y le dió el mismo trato.

- Gracias, me siento mucho mejor.

Comiamos mientras revisaba el calendario de reuniones.

- Esta de aquí, podemos moverla - Armando se colocó junto a mi, tan cerca que podía oler su delicioso perfume.

- Me parece bien. ¿Y cuando crees que podamos cenar de nuevo?, - susurró - la verdad es que quisiera besarte ahora mismo.

Me alejé un poco de él.

- No debes, por favor. - respondí sin mirarlo.

-¿ Sofía, ya terminaste?- escuché la voz molesta de Alejandro en la puerta.

- Ya casi, solo permítame un momento más.

- En verdad, hermano, ni siquiera ha terminado de comer.

El rodó los ojos, y suspiró, resignado.

- Supongo que puedo darte 20 minutos, pero ni uno más.

****

Llegué a casa por la noche, exhausta, solo quería tomar una larga ducha y dormir.

Estaba a punto de acostarme, y tocaron a mi puerta, realmente esperaba que no fuera Alejandro, porque no tenía ánimos para tener sexo, pero, para mi mala fortuna, era él.

- Hola, estaba a punto de irme a dormir.

- Pues tendrá que esperar, solo quiero hablar contigo.

- ¿ Hay algún problema? - dije mientras me dirigía a la cocina y me servía café.

- No me gusta que estés tan cerca de mi hermano, eres mi asistente, solo te dije que lo ayudaras mientras se adaptaba y creo que ya tiene todo dominado.

- Pero aún así, debo llevar sus reuniones en la agenda.

Se acercó enojado - ¡No me importa! solo estás para mi, ¿Entiendes? - se abalanzó sobre mi, besándome, casi a la fuerza, me sujetó con fuerza de las manos.

- Estás lastimándome, por favor- dije suplicante.

Me soltó, y caminó unos pasos atrás.

- Creo que mejor me voy, no tengo humor para el sexo ahora.

Se marchó tan rápido como llegó. Yo suspiré, aliviada, habia sido un encuentro muy extraño y más incómodo. Me pregunte si sentía celos de su hermano.

***

-¿ Estás bien Sofia?, no tienes buena cara. - me dijo Armando al verme llegar.

- No dormí suficiente, solo eso.

- El sábado no trabajas, quisiera . . .

Se vió interrumpido por la llegada de Alejandro.

- Buen día . . . Sofía, a mi oficina.

- Si señor - y corrí detrás de él.

- Disculpa, por lo de ayer, espero no haberte lastimado - me miró- sé que solo tenemos sexo pero, no quiero compartirte.

- No sé porqué te molestas, tu hermano y yo, solo. . . trabajamos, y estoy aprendiendo mucho de él.

- Aún no me has dicho con quién saliste, y eso no lo tolero, mañana pasaré a verte.

- No fue algo importante, te lo aseguro - mentí.

- Bien, vamos a trabajar.

***

Al día siguiente lo esperaba, como siempre, vestida como a él le gusta, pero mi entusiasmo habia disminuido. Desde el día que lo conocí solo habia deseado a Alejandro, pero cuando estuve con Armando, no podía sacarme sus besos y sus caricias de la mente.

- Ya estoy aquí, hermosa Sofi, déjame verte. - me lanzó una mirada llena de deseo. Se acercó a besarme, y descubrí que sus besos ya no eran suficientes. Pero, al final, tuve sexo complaciente con él, y, como siempre, se vistió rápidamente y se fue.

Me metí a la ducha y lloré, porque me di cuenta que ahora, no podría tener una relación real con Armando y jamás, en esta vida, tendría una con Alejandro.

- Estúpida, no tienes nada - me dije.

Así que, decidí que terminaría con Alejandro, aunque me despidiera, y ya no vería a Armando, porque era un hombre bueno y decente, al que no quería lastimar y si él llegaba a saber que era amante de su hermano, me odiaría para toda la vida.

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