Rápidamente nos encaminamos hacia la enfermería donde habían trasladado a Mitch, quería correr e incluso volar para llegar más rápido, pero no podía hacerlo. Mi código de orgullo no me lo permitía. Era como ser una hipócrita después de cómo lo había tratado cuando él recién había llegado, temeroso, sin nadie que conociere, no corrí hacia él para recibirlo, viendo su aspecto y la manera en que se comportaba, de que era el verdadero y único Mitchell.
Y Schlunk parecía nervioso, aunque no lo demos