Narra Demian:
Fuego, un poco de luz. El fuego negro me lamía la piel. Mi brazo izquierdo había sido el causante de todo —no podía verlo, pero lo sentía, eran rugosos— algo nadaba dentro de él. Por supuesto. Éste brazo había tenido la oportunidad de estrangular el corazón de Elisa. No sabía lo que había pasado para llegar a ese punto, pero nunca había sido intención mía llegar a lastimarla de esa manera. Romper su corazón, literalmente. Había visto el fuego, el fuego blanco. Un ojo de dragón. U