Lyra caminaba por los pasillos principales de la casa de la manada, con una caja entre las manos. Había ido a dejar algunos informes a la enfermería y decidió pasar a buscar a Ragnar antes de volver con los vampiros. No esperaba encontrar demasiado movimiento, pero algo en el ambiente se sentía… diferente.
Las miradas de algunos lobos eran huidizas, nerviosas. Y entonces, justo cuando dobló en el pasillo que conducía a la oficina del Alfa, vio algo que no esperaba: Elijah salía de la oficina de