Punto de Vista de Leo
El camino del bosque hacia Moonshade era una puta broma. El barro succionaba nuestras botas, las ramas me golpeaban la cara como si tuvieran un puto rencor personal, y cada sombra hacía que mi sangre hirviera más.
Louisiana iba delante de mí como si fuera la dueña de la maldita noche, su capa susurrando contra las hojas. Había estado ladrando órdenes todo el camino, y por una vez la dejé. Mi cuerpo todavía me dolía por el fuego lunar de esa perra, pero la rabia me mantenía