Punto de vista de Leo
Mi teléfono vibró en mi bolsillo como si hubiera estado esperando para arruinar mi noche. Lo saqué de un tirón, sabiendo ya que eran malas noticias. El número pertenecía a uno de los líderes del equipo que había enviado tras los gemelos. Mi mandíbula se tensó mientras contestaba.
Habla.
Alfa… no podemos encontrarlos. La voz del hombre se quebró al otro lado, respirando con dificultad como si hubiera estado corriendo.
El convoy se nos escapó. Llegamos a la ruta que marcaste