—Ponte otra cosa, señorita —dice mirando mi ropa mientras masculla y maldice entre dientes al tiempo que inspecciona y descarta todos mis vestidos playeros—. Lo has hecho adrede.
—Hace calor —protesto, y me echo a reír vestida tan sólo con mi ropa interior de encaje al ver cómo Nick se vuelve loco.
—¡Coño, Addison! —exclama sosteniendo un mono sin tirantes muy corto.
—Dijiste que tenía unas piernas muy bonitas —me justifico.
—Sí, lo tienes todo muy bonito, pero eso no significa que quiera que t