Capítulo 20
Pongo la primera a toda prisa y piso el acelerador. Arranco dejando una nube de humo tras de mí.

Acelero por el camino de acceso bordeado de árboles. La cabeza me da vueltas a causa de la ansiedad.

Intento bloquear todo lo demás y centrarme en la carretera que tengo delante. No debería conducir. Tengo los sentidos nublados.

Miro el salpicadero y me doy cuenta de que voy a una velocidad absurda, sin luces y sin el cinturón.

No estoy en lo que tengo que estar. Las puertas aparecen ante mí y
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Diocelina Feliciano HoyosPero ya no había abierto la puerta del conductor?
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