[Narrado por Mia Blackwood]
El trayecto a la universidad fue una sinfonía de voces agudas y risitas que me taladraban el cráneo. Emma e Isabella se habían apoderado del asiento trasero conmigo, pero sus cuerpos estaban inclinados hacia adelante, invadiendo el espacio del conductor donde Liam manejaba con una calma exasperante.
—¿Y es verdad que los entrenan para dormir con un ojo abierto, Liam? —preguntó Isabella, rozando con sus dedos el respaldo de su asiento, peligrosamente cerca de su nuca—