[Narrado por Mia Blackwood]
El agua de la piscina no solo se había llevado el rastro del vino, sino también cualquier resto de calidez en mi cuerpo. Pasé la noche temblando bajo tres mantas, con el eco de la risa seca de Liam Donovan martilleando en mis sienes. No dormí. Cada vez que cerraba los ojos, sentía la presión de sus manos en mis muñecas y el frío glacial del agua golpeando mi piel.
A la mañana siguiente, el espejo me devolvió una imagen lamentable: ojos ligeramente hinchados y una pal