[Narrado por Liam Donovan]
El trayecto de regreso a la mansión fue una carrera contra el tiempo que no me permitía pensar. Cada vez que miraba por el retrovisor y veía el cuerpo inerte de Mia sacudirse por los baches, una punzada de culpa me atravesaba el pecho como un proyectil de fragmentación. Su respiración era un silbido débil, y el calor que emanaba de ella saturaba el habitáculo del coche.
Llegué derrapando frente a la entrada principal. No vi el coche de Elias ni el de Dominic. Gracias