—Ven, siéntate con cuidado—indico Helena, cuando llegaron a la habitación de Eloísa.
La mujer se apresuró en llamar a una de las empleadas del servicio y pidió que le sirvieran una bandeja de frutas recién cortadas.
—¿Qué haces, Helena?—suspiro Eloísa, sintiéndose de pronto muy agobiada. Su hermana se estaba comportando de una forma bastante extraña.
—Debes empezar a alimentarte bien—contestó ella a su pregunta—. Son dos bebés, Eloísa, necesitarás de muchos cuidados.
Al poco tiempo llamaron