Alek Vólkov
—...Y por eso te llamé, Vlad —terminé de hablar y le di un sorbo a mi vaso de vodka mirándolo con atención.
Nos encontrábamos en el despacho de la mansión discutiendo sobre el plan que quería llevar a cabo en contra del bastardo de Sergei, pues aunque intenté buscarlo con la mirada en la jodida universidad al salir en brazos con Dasha, no lo encontré.
Por lo que aún no había podido recuperar las cosas de Dasha ni el anillo de compromiso. Así que llamé a Vlad para que viniera a a