Dasha Petrov
Luego de la maravillosa bienvenida con la que Alek había recibido a Sergei, logré calmarlo y convencerlo de que lo dejara entrar, y bueno, fue así como accedió a regaña dientes y gracias a ello nos encontramos sentados en la biblioteca como cual comadres conversado.
Algo que se cuenta y no de cree.
Alek se sentó a mi lado mientras que Sergei lo hizo en uno de los muebles que se encontraba frente a nosotros.
—¿Nos puedes dejar solos? Necesito hablar a solas con mi amiga —dijo