Alberto le dio una instrucción tranquila a John antes de colgar el teléfono.
—Deja que jueguen bien, el premio no será pequeño después.
Luego, colgó el teléfono.
—Alberto, ¿cuándo invertiste en un equipo de juegos?— Lina tomó un sorbo de su cóctel, un poco curiosa.
—No fue más que porque soy malo en los juegos. Siempre perdía y era menospreciado por mis compañeros de equipo. Me molesté y gasté dos mil millones para contratar a personas y formar un equipo. No podía aceptar que no pudiera com