Laura, al escuchar estas palabras, cambió bruscamente de expresión.
—¿Qué estás diciendo?— Al verla tan desconcertada, Elena sonrió de manera extravagante y arrogante.
Finalmente, había llegado el día que Elena tanto esperaba.
—¿No me crees? Pero es la verdad. Lina ya no está viva en Dalia. Pronto, esta noticia llegará a tus oídos.
Laura estalló de ira.
Tomó una escoba y la agitó hacia Elena:
—¡Mujer malvada, amante inmunda, ratón sucio en la basura! Te haré callar aquí mismo. Verás cómo n