Como era de esperar, al siguiente instante, se escuchó una explosión desde no muy lejos. Leandro protegió instintivamente a Lina, y ambos cayeron al suelo.
—Vigilen al delincuente, ¡no dejen que escape!— ordenó uno de los policías que estaba cerca de Fabio.
Fabio, al ver la escena, esbozó una sonrisa maliciosa. Con movimientos ágiles, se libró de las esposas en un abrir y cerrar de ojos. Aprovechando el sonido de la explosión, desapareció ante los ojos de todos.
Las explosiones continuaron un