Él levantó la muñeca y miró la hora.
—Señorita Torres, este barco zarpará en 15 minutos, pero solo quedan tres boletos. Es posible que los guardaespaldas tengan que esperar al próximo ferry.
—¿Cuánto tiempo tardará el próximo ferry?
—Una hora.
Lina tomó los boletos de Oswaldo.
—No hay problema, podemos irnos ahora. Es solo una inspección, no habrá ningún problema.
—Pero señorita, señor dijo que donde quiera que vaya, ellos tienen que seguir...— Oswaldo estaba preocupado. Después de todo,