Leah
Sollocé sobre su hombro, sintiendo cómo toda la culpa que había cargado durante años se desplomaba de golpe. —Lo siento... si no hubiera desaparecido... si no hubiera...—
—Shh. —Sus dedos acariciaron mi cabello lentamente—. No es tu culpa haber sido secuestrada. No es tu culpa... —se le quebró la voz, abrazándome con más fuerza mientras lloraba conmigo.
—Fui cruel contigo y te culpé de todo —dijo—. Necesitaba a alguien a quien odiar, Leah. Necesitaba un lugar donde verter todo ese do