Leah
—Y luego te preguntas por qué no te cuenta las cosas.
—Sam...
—No me vengas con "Sam" —Su voz temblaba de ira—. Soy yo la que tiene que cuidar a tu hijo mientras trabajas. Ni siquiera te molestaste en ir a la escuela a buscarlo porque asumiste que yo lo haría. Te llamé diez malditas veces y no me atendiste ninguna. ¿Es tu trabajo más importante que tu propio hijo?
Se me apretó el pecho.
—Te estás hundiendo, Leah —dijo ella en voz baja—, y ni siquiera te das cuenta de que est