Leah
Mis ojos se agrandaron con horror mientras él estampaba la cabeza de Scar una y otra vez, sin apartar su mirada de la mía.
El olor a sangre, el crujido nauseabundo de los huesos, los gritos ahogados de Scar pidiendo perdón entre golpe y golpe hacían que me costara respirar. Temblaba tanto que mis piernas casi cedieron.
—Aiden —susurré para que se detuviera.
Dejó que Scar se desplomara en el suelo, con los dientes destrozados y el rostro convertido en una masa sangrienta.
Estiró la mano