Aiden
Ella me lanzó los trozos rotos y se giró para irse, pero la agarré del brazo, tirando de ella hacia atrás.
Organicé este encuentro para mostrarle qué clase de imbécil era realmente su preciado exmarido. A él no le importaba una m****a, nunca le importó. Y aun así, aquí estaba ella, llorando por un hombre que no era yo.
Mis uñas se clavaron en su brazo, pero la ira no era suficiente para ocultar la amargura que sentía.
Me cabreaba lo fácil que él todavía podía controlar sus emociones sin