— No sabes cuánta falta me hiciste.
Mi mente se encontraba en blanco, ni un mal pensamiento rondaba por ella. Mi vista se encontraba fija en mis manos, algunas lágrimas de vez en cuando caían en ellas y sólo podía juguetear hasta que simplemente se secaran.
Un nombre y unos hermosos ojos azules se paseaban de vez en cuando por los confines de mi mente buscando mi pérdida mirada y la atención de mis pensamientos, sólo ignoraba que estaban ahí, pidiendo a gritos que los recordará. No sería capaz