— ¿Por qué esperé tanto?
—¿Es malo? - Pregunte visiblemente asustada.
Él negó.
— Dios Agnes, ¿Cómo va a ser malo? ¿Entiendes que marcaré tu vida? Más nunca podrás sacarme de ella.
— Y-yo, no quisiera sacarte de ella.
Y es que era verdad, era así ya no podía posponer lo obvio. Yo amo a Mateo, ¡Dios claro que sí! .
Y eso fue todo, mis manos se fueron a su camisa temblorosas e inexpertas, no sin antes quitar su saco, desabroche con prisa todo y cada uno de los botones bajo la atenta mirada de mi f