¿Qué dice él?
¿Que me ha amado?
¿Qué es lo que pasa?
— Mateo, ¿De qué hablas?
Mis manos y corazón sudaban muchísimo y mi corazón parecía que en cualquier momento se saldría de mi pecho.
— De lo que debí hablarte desde el primer instante que llegué a la sucursal.
Su semblante se tornó serio.
>> Yo sabía que en tu sucursal no sucedía nada, de hecho yo ya había digamos que resuelto una gran parte del problema del desprestigio y la tergiversación de fondos.
Una creciente y fuerte rabieta se formaba