Narra Mateo Amato.
Miro mi reloj de muñeca y me percato de la hora que es, son justo las dos de la madrugada. Maldigo por lo bajo, ya llevo un par de horas buscando algún indicio de algo en el despacho de mi querido padre.
Solo que no sé exactamente qué buscar, en algo anda y lo voy a descubrir. Supongo que con lo que ya sé y algo más podré al fin sacarlo de nuestras vidas para siempre.
Será mejor dejarlo estar, por ahora.
Subo las escaleras que sé que me llevarán directo a aquello que reposa e